domingo, 3 de outubro de 2010

Cafeomancia...





Esta tarde cuando llegue al Café me lleve una buena sorpresa.
ORLANDOOOOOOOOOOOOO!! Que haces aquí??? Besos, abrazos, carcajadas, todo el mundo mirándonos…

Orlando  estaba solo en una mesa pero de seguida juntamos las mesas y éramos muchos charlando  con mucha alegría hablando  todos como si nos conociéramos todos hace mucho tiempo.  Me di cuenta que también estaba una señora brasileña, visita de una amiga y pasamos una tarde muy divertida.

Tuve que pedir que limpiaran la mesa porque queríamos ver fotos, mirar los libros que él había traído, Susana y María como también son amigas de Orlando se juntaron a la fiesta y me vi hablando con Beth Reis, la amiga brasileña,  el ”hombre del café” también se junto a la conversación cuando se dio cuenta del asunto de que estábamos hablando.

- Cafeomancia , una práctica usada para adivinar el futuro a partir de la lectura de la borra del café.

Me acuerdo de ver en la novela brasileña O CLONE, en los episodios pasados en Marruecos, cuando alguna mujer de la familia tenía problemas con los amores pedía a alguien que le leyera la borra de café de su taza.

De repente toda la gente se calló y empezaron a dar atención a Beth que estaba explicando  lo que era Cafeomancia.

Cafeomancia es muy difundida en los países árabes después fue introducida en Europa en el siglo XVIII, siendo la Francia el primero país en adóptala. Más tarde fue Italia  y después para todo el mundo.

Actualmente esta práctica es muy utilizada en  Turquía y en los países del norte de África, que conservan esa práctica hace muchos siglos pasándola de generación en generación.

La lectura de la borra de café no es difícil. Solo exige mucha concentración y sensibilidad para entender  la figura que aparece, descifrándola.

Las amigas quedaron entusiasmadas y empezaron a pedir más café para la mesa, pero Beth dijo que no, esta lectura no se podía hacer con este tipo de café, pero con el café que hacían nuestras abuelas, o sea agua, café, azúcar y  tener una taza con el fondo liso y un plato blanco.
Llevar  a fuego lento y dejar hervir por tres veces.

De seguida poner el café en la taza y dejar reposar unos minutos. Pasado ese tiempo, tomar el café lentamente, concentrándose en su pedido o en la pregunta deseada.

Cuando todos mirábamos a Beth esperando seguir oyendo y aprendiendo a leer la borra del café, ella informó que iba a dar un cursillo de 3 horas, en el próximo sábado y quien quisiera asistir para inscribirse  tendría que pagar 100 € por persona. Que ya tenía pocas reservas.

Silencio total… Que desilusión! El “L’hombre del café” echó su toalla al suelo y se fue hablando bajo, que no daba para entender lo que iba diciendo.

Beth explicó y todos le dieron  razón, es su “modus vivendi” no puede contarlo todo. A quien quiera y esté interesado en desenvolver esta  práctica, tiene que pagar.

Me quedé un poco más hablando con Orlando preguntándole novedades de su Argentina…



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