quarta-feira, 27 de outubro de 2010

En que siglo estamos?




La mañana estaba muy soleada cuando me desperté. Me encanta despertarme con el sol entrando en mi habitación. Aún era temprano para llevar el perro a la calle y además él dormía a sueño suelto. Me quedé un poco más pensando en lo que tenía que hacer en el día de hoy y me di cuenta que muy poco tenía que hacer, por lo menos en la calle.
Así que de ahí a unos minutos desperté el perrito, que estaba muy flojo, me arreglé y salí con él a la calle. Como siempre dimos una vueltita, compré el pan, hoy compré el periódico y volvemos a casa.

Estaba entrando en casa ya el teléfono estaba tocando, era  mi amiga Mar  invitándome para hacer el desayuno en el Café y que ya me estaba esperando. Yo creía que ella todavía estaba en Azores y a camino de su Cantabria paso por Lisboa.

Y nos encontramos en el Café, ya tenía una mesa muy bien arreglada para desayuno que más parecía un desayuno en un café de Paris.

Fue un encuentro muy alegre, mi “pirata preferida” estaba óptima con muy buen aspecto. Hablamos, hablamos, comemos, tomamos café con leche en taza bien larga y de vez en cuando oíamos algo en la televisión.

Paramos de hablar y empezamos a oír una noticia pasada en Italia diciendo que la Asamblea Municipal de Castellamare di Stabia, un municipio del sur de Italia, aprobó un nuevo reglamento compuesto por 41 reglas que, según el presidente  van permitir “restaurar el decoro urbano”.

Con la nueva legislación ahora aprobada en este pueblo que queda a 30 km de la ciudad de Nápoles, las mujeres que exhibieren faldas demasiado cortas,  escotes exuberantes o pantalones de cintura baja  pagaran una multa de 25 a un máximo de 500 euros. La penalización prevé igualmente penalizaciones contra el uso de vocabulario obsceno en la vía pública y juegos de futbol improvisados en  parques públicos. Las personas que circularen en las calles después de las 22.00h sin camiseta  van  también  pagar multas.

Todos los clientes que estaban en el café se pusieron a reír, parecía que era un chiste pero no, es mismo verdad.

Bueno lo de vocabulario obsceno en la calle me parece bien. Lo demás: Sin comentarios!!

Seguimos charlando, le presenté al ”Hombre del Café” que no paraba de mirarla y pasamos una mañana muy divertida.



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