sábado, 11 de dezembro de 2010

Dar de comer a quien necesita.






Restaurantes van poder dar la comida que sobra en vez de la echaren  a la basura

Hoy pasé por el café muy temprano antes de ir de compras al  mercadillo solo estaba una o dos clientes.

Mientras estaba tomando mi desayuno, estaba mirando la tele y me despertó la atención para una noticia que me pareció muy interesante. Decían que los restaurantes y otros van poder dar la comida que sobra en vez de la echaren a la basura.

Derecho a la alimentación, una iniciativa de la Associação da Hotelaria, Restauração e Similares de Portugal (AHRSP) fue lanzada ayer.  Instituciones particulares de solidaridad social, ayuntamientos, proveedores,  hoteles, restaurantes, etc., deben inscribirse y recibirán una placa de adherente para colocar en la puerta.

El secretario general de la Asociación está preocupado con el empobrecimiento de la populación y con la pobreza avergonzada que afecta familias con niños. Está seguro que el desperdicio aun existe. Solo los refectorios y cantinas de hospitales, las  prisiones, catering, universidades y escuelas echan a la basura 35 mil refecciones todos los días.

Las alcaldías deberán desempeñar un papel-llave en la articulación de la red del transporte porque los alimentos tienen que ser donados rápidamente.

“Sobra” no quiere decir lo que sobra de los platos de los clientes, son los “restos” que nunca salieron de la cocina.

La situación es tan critica que hasta las guarderías infantiles hacen comida de más para los niños llevaren para casa para las familias comieren  a la cena.

Como dijo el presidente de la União das Misericordias, “No podemos aceptar que en el siglo XXI, en Europa, que es el mayor espacio económico y de valores como la dignidad humana, haber gente con hambre. Institucionalmente digo que debemos cumplir la ley. Personalmente, digo que situaciones excepcionales requieren comportamientos excepcionales.”

Me acuerdo que hace unos años conocí una persona que trabajaba en un hipermercado y  me decía que le dolía mucho ver que por ejemplo en un envase grande de yogures si se rompía una unidad, echaban todos a la basura. Con la leche pasaba igual y con muchos más productos era lo mismo.

Cuando estaba saliendo aun saludé a mi amigo “Hombre del Café” que acababa de llegar,  le conté lo que había visto en la tele.



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