quinta-feira, 19 de janeiro de 2012

La tardía respuesta mundial agravó la hambruna





La tardía respuesta mundial agravó la hambruna
Un informe cifra en 50.000 las muertes que se podían haber evitado. Según la FAO, la industria agralimentaria incrementa el hambre.


La tardía respuesta internacional a la hambruna en el Cuerno de África, de la que estos días se cumplen seis meses desde su declaración, provocó la muerte de miles de personas, según un informe de Intermón Oxfam y Save the Children hecho público hoy. Naciones Unidas declaró oficialmente la hambruna en agosto, pero ya meses antes las ONGs habían dado la alerta. Esa demora, que se elevó a seis meses, a la hora de reaccionar tuvo consecuencias nefastas: más de 50.000 personas murieron en la región entre abril y agosto del año pasado, la mitad de ellos niños menores de cinco años.

"La falta de una acción decisiva por parte de la comunidad internacional en el momento en que los sistemas de alerta temprana vislumbraron la gravedad de la situación, ha dejado un desolador balance de miles de muertes innecesarias y millones extra de euros gastados", denuncia el informe, titulado Un retraso peligroso.
Las familias no pudieron mantener con vida a sus animales.

El estudio señala que hubo por parte de los gobiernos algunos tipos de lo que se llama "acción temprana", como planes de protección social que permitieron llevar ayuda a muchas familias, "pero la magnitud de la crisis superó estos esfuerzos iniciales y hubo que realizar costosas intervenciones más tarde".

Para Ariane Arpa, directora general de Intermón Oxfam, "es inaceptable ver que la gente más pobre se sigue llevando la peor parte ante la falta de una respuesta rápida y decisiva". "Sabemos que la acción temprana salva vidas, pero el miedo al riesgo ha hecho que las organizaciones de ayuda se resistieran a gastar dinero hasta estar seguras de que, en efecto, se estaba produciendo una crisis", agrega Arpa.

El estudio profundiza en que el suministro de ayuda a las familias en toda África Oriental para mantener vivos a sus animales y el mantenimiento de los mercados abiertos habrían ayudado a prevenir las altas tasas de desnutrición, "ya que cientos de miles de personas perdieron sus medios de vida cuando la sequía acabó con sus rebaños". "No podemos seguir permitiendo que continúe esta situación, en la que el mundo sabe que se avecina una emergencia pero decide ignorarla hasta que aparecen las imágenes de niños gravemente desnutridos en la televisión", criticó Jaime Atienza, director de Campañas y Estudios de Intermón. El informe recomienda, por último, que los fondos para las emergencias alimentarias "se deben buscar y conseguir tan pronto como las señales de la crisis sean claras, en lugar del actual sistema, que espera aportar ayuda de emergencia sólo cuando los niveles de hambre han alcanzado un punto de inflexión".




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