sexta-feira, 17 de fevereiro de 2012

La estatua de Marylin Monroe en Chicago







Una gigantesca estatua de la legendaria actriz Marilyn Monroe es la sensación de los habitantes de Chicago, quienes aprovechan la obra de arte para tomarse fotografías en la avenida Michigan con este ícono de Hollywood de los años 60.

Los turistas que visitan estos días la ciudad situada en la orilla del lago Michigan se han encontrado con una estatua que refleja a Marilyn Monroe en la imagen que la convirtió en icono cinematográfico: sujetando la falda de su vestido blanco, mientras esta vuela libre al viento que emana una rejilla del metro. Mientras los turistas se han apresurado a añadir el monumento a la lista de lugares imprescindibles que visitar en Chicago, las palabras más benévolas que le han dedicado los residentes y críticos de arte locales es que es machista. 

Con ocho metros de alto, 15.000 kilos de peso, elaborada en acero y aluminio; la imagen de Monroe en su famosa escena, cuando se le levanta el vestido blanco en el filme “The Seven Year Itch” (1955), se presenta con el sello de sensualidad que siempre la caracterizó y que el escultor Seward Johnson quiso reflejar en su creación.

“Aun peor que la escultura en sí misma es el tipo de comportamiento fotográfico que está inspirando. Hombres (y mujeres) le lamen la pierna a Marilyn, se quedan embobados bajo su falda, apuntan a sus bragas gigantes mientras las miran lascivamente y se ríen. No es que la escultura en sí misma sea escandalosa o sexista u obscena, pero provoca en nosotros comportamientos juveniles”.

La escultura se exhibe desde el mes de Septiembre de 2011 en una plaza al aire libre, pero dentro de una propiedad privada de la inmobiliaria Zeller, en la avenida de Michigan. En principio permanecerá allí hasta la próxima primavera. La Marilyn gigante se ha convertido ya en una atracción en sí misma, muy a pesar de los entendidos en arte locales. El principal argumento en su contra es que no tiene nada que ver con Chicago, ya que la película original, de Billy Wilder y rodada en 1954, está ambientada en Nueva York. Otros, y no son pocos, defienden, además, que la propia ciudad nada tiene que ver con Las Vegas.




Que bello paraguas!!


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