segunda-feira, 10 de dezembro de 2012

Sosan Firooz, primera rapera afgana





De por sí, la vida en Afganistán no es nada fácil. Si además, se es mujer, la cosa se complica. Y si encima tienes el valor de desafiar el yugo de la tradición abiertamente, lo mejor que te puede pasar es que tu familia reniegue de ti. Lo peor, que te maten. De momento, Sosan Firooz, primera rapera afgana, ha llegado a la fase de las amenazas de muerte. A la madre ya le han avisado de que como su hija no deje de cantar, le van a cortar la cabeza.

A sus 23 años no tiene ningún reparo en denunciar la represión de la mujer en su país o compartir
sus deseos de esperanza por un Afganistán libre y pacífico. En su primer singlecuenta la miseria que vivió de niña en el vecino Irán, donde su familia buscó refugio durante la guerra civil afgana de principios de los noventa, y la represión del régimen talibán que tomó el poder en 1996. Su música es una mezcla entre rap y hip-hop, y está inspirada en el instrumento musical afgano llamado rabab. Canta en dari, una de las dos lenguas oficiales de su país, junto con el pashtú.

Sosan nunca ganará un Grammy, pero ya tiene el respeto y admiración de muchos por haberse atrevido a romper la tradición de una sociedad conservadora que la obliga a no salir de casa sin llevar un burka. En el vídeo de Youtube aparece con vestimenta rapera, cadenas y pulseras e incluso sin cubrirse la cabeza. La violencia contra las mujeres está muy extendida en Afganistán, sobre todo en zonas rurales, donde todavía se practica la lapidación y se llevan a cabo ejecuciones públicas. Las mujeres tienen prohibido el acceso a la educación.

A pesar de que los talibanes también prohibieron la música a su llegada al poder, independientemente de que se lleve a cabo por hombres o mujeres, existen algunos cantantes afganos, como DJ Besho, de 27 años, cuyos discos se pueden encontrar en el mercado de Kabul. La polémica canción de Sosan fue compuesta por el conocido (o eso dicen) cantante y compositor afgano Fared Rastagar, que regresó de su exilio alemán recientemente y ahora tiene un estudio de música en Afganistán.

El padre de Sosan es todo un ejemplo a seguir. Ha sacrificado su carrera, dimitiendo de su trabajo como jefe de algún departamento gubernamental, para hacer de guardaespaldas de su hija. Dice que se ha convertido en su secretaria, contestando a las llamadas de su hija, y que tiene el deber de protegerla.

El riesgo que corren (ella y su familia) es real. Muchas cantantes afganas han dejado de cantar por miedo a las amenazas provenientes de los talibanes. Pero Sosan Firooz no se rinde, y sigue actuando ante un público masculino vestida con ropas occidentales y denunciando las injusticias que se viven en su país.

“La gente tiene que empezar a rebelarse – dice Sosan, y el resto tiene el deber de unirse”.






Escucha mis historias y escucha
Escucha mis penas, mi tristeza
Escuchar la historia de mi desplazamiento y la falta de vivienda
Estábamos perdidos, estábamos perdidos, perdidos en el mundo
La guerra me expulsó de mi patria
Estábamos congelados, nos vistieron con ataúdes

Empieza la expatriación, empiezan las dificultades
La etapa de la miseria, la etapa de la desgracia
Las balas nos ducharos, nuestra granja se quemó por completo, nuestros árboles se secaron
Llorosos, cruzamos la frontera
Como pájaro sin alas, sin alas
Alas, alas, alas, alas…
Estábamos perdidos, estábamos perdidos, perdidos en el mundo

En un país de extraños abusaron de nuestro hijo
Nuestros seres educados se convirtieron en trabajadores de la calle
Nos comimos nuestro propio cuerpo cuando estábamos muertos de hambre
Nos bebimos nuestras propias lágrimas cuando teníamos sed
Pensamos que ir a Europa nos traería alegría
Podríamos encontrar un trabajo, podríamos acabar con el sufrimiento
Pero nos quedamos atrapados en los campos de refugiados

Donde se extinguió nuestra piel
Sueño con besar el polvo de mi patria
Éramos los reyes y reinas de nuestra tierra
Pero aquí, somos camareros y lavaplatos
”No lo sé, no lo sé, oh Dios mío, oh Dios mío”

Nos hemos olvidado de nuestra propia lengua
También éramos seres humanos, pero ¿por qué abusados?
Nos corrimos en todas las dirección como objetos sin valor
En el país de nuestro vecino nos llamaron “sucio afgano”
En la cola de la panadería, nos dejan para el final
¿Qué logramos en Irán y Pakistán?
La mitad se convirtieron en adictos, la otra mitad se convirtieron en terroristas

Pero, pero ahora tenemos esperanza
Unidos a partir de ahora
No más niños maltratados, no más maltrato a la mujer
Basta ya de guardar silencio
Estábamos perdidos, estábamos perdidos, perdidos en el mundo
No más Europa, Irán o Pakistán
De ahora en adelante, será Afganistán.



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