sábado, 5 de janeiro de 2013

Un cuento inédito.







              Este año Papa Nöel estaba más gordito y no consiguió bajar por las chimeneas. Quien me lo contó fueron unos vecinos que a la media noche estaban mirando al cielo y vieron como los renos se divertían bajando hasta los tejados del barrio. Que vieron al viejito de barbas blancas intentar entrar en muchas chimeneas y hasta lo oyeron llorar porque sabía que los niños estaban durmiendo con un ojito abierto y otro cerrado esperando que amaneciera para correr a la cocina a ver los juguetes que le habían pedido en las cartitas... Fue cuando se dieron cuenta que una lluvia de estrellitas empezaron a rozar los cristales de las ventanas como de pequeñas pelotitas de granizo se tratara. Al mismo tiempo se podría oír casi susurrando: "Abran la puerta a Papa Nöel... abran la puerta a Papa Nöel"... Y las puertas se iban abriendo como por arte de magia. Me contaron también que hasta emocionaba ver como el viejito ganó un nuevo animo y con la ayuda de los renos, consiguió entregar todos los regalos, mismo en las casas donde las chimeneas eran más anchas. Cuando terminaron el trabajo, los renos fueron buscar al trineo una gran botella de champán y brindaron para que todos tuviesen un Feliz Año de 2013. Hicieron jurar a Papa Nöel que comenzara de seguida a hacer dieta para que nunca más ocurra lo mismo en que los niños estuvieron casi a quedar sin regalitos.

Flor




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