segunda-feira, 8 de abril de 2013

La última entrevista a Sara Montiel





Sara Montiel con el periodista Albert Castillón en su domicilio de Madrid el verano pasado Albert Castillón




Fue hace tan solo unos meses, el verano pasado en su casa de Madrid.

Una finca regia del barrio de Salamanca. Sara Montiel vive en el último piso y hasta el rellano se lo ha adueñado colgando en él un cuadro de ella misma, para que nadie olvide que el visitante ha llegado a sus dominios.

Nos abre la puerta su chica de servicio, una mujer de color que lleva tantos años en la casa que forma parte del mobiliario, a sus pies su perrito faldero y las paredes inundadas de recuerdos, figuras, premios….no hay un centímetro de pared a la vista, libre de algún recuerdo. Me recibe en el salón con una blusa ancha típica mejicana, recién peinada y sin una pizca de maquillaje. Y seguía estando bella, a punto de cumplir los 85 años. Se presentaba ante mi un mito, pero también una mujer fuerte que ya lo ha hecho todo y lo ha dicho todo en la vida, que no necesita demostrar nada. Tras obsequiarle con un ramo de flores (debe ser la mujer que más flores ha recibido en el mundo) me muestra con detalle el salón comedor. Estamos en el piso con piscina que puso a la venta hace unos años en el idealista.com, aunque me confiesa que ya no lo vende, ninguna oferta fue satisfactoria y ha decidido dejárselo a sus hijos cuando ya no esté. Presidiendo la estancia un gran óleo con Sara Montiel completamente desnuda. No puedo apartar mi mirada de él y le comento: "Todo lo que se ve es natural" y Sara responde "Yo sigo teniéndolo todo natural, uso una 105". Así es la diva que se enciende medio purito mientras paseamos del brazo por su salón. "El médico me ha dicho que lo deje y se que el tabaco hace daño, por eso solo me fumo medio purito después de comer y medio después de cenar". Lo nuestro es una charla de periodista a estrella de cine. Una más por mi parte, sin saberlo, la última.

Recuerdo las primeras llamadas a su casa para entrevistarla por la radio, Sara siempre cambiaba la voz y simulaba ser la chica de servicio si no le interesaba hablar en ese momento, era un engaño que conocíamos todos y le permitíamos. Incluso cené con ella un día, intentando establecer puentes entre ella y Luis del Olmo, que un día hizo una broma y ella estaba escuchándole por la radio. Un colaborador del programa de Luis estaba comentando una noticia sobre ella y Luis en broma dijo "A pero esa señora aún vive". Ella se lo tomó muy mal pero pasados los años se recuperó la vieja amistad. También recuerdo entrevistar a Lola Flores que le mandaba mensajes envenenados a Sara tras adoptar a Zeus y Thais, le dijo: "Espero que sea feliz, ya que no ha podido tener nunca hijos, la pobre". Lola no daba puntada sin hilo, pero Sara supo defenderse toda la vida como gata panza arriba.

En una mesita junto al sofá, una foto en blanco y negro del premio Nobel Severo Ochoa, le digo "Sabes Sara que cuando confesaste tu affair con este señor casado, le sentó muy mal a la familia". Respuesta de la diva: "Lo siento mucho por ellos. Y no fue un affair, estuvimos cinco años juntos". Genio y figura… Le pregunto sobre un rumor que nunca se confirmó: "¿Es cierto que no aprendiste a leer hasta los 22 años?" Sara: "Empece a leer bien en el 48, sobre los veinte años".

Le pregunto: "¿Y cómo aprendías los textos y los papeles del cine?" Sara: "Pues de memoria, me los estudiaba de memoria, oyéndolos recitar una y otra vez". Se nota que esta manchega se hizo a sí misma. Ha sido una mujer muy amada. Uno tras otro me contaba sus principales relaciones, algunas muy desconocidas todavía. Le propongo un juego: "Yo te digo nombres de hombres de tu vida y tú me confiesas qué hubo entre ellos y tú. ¿Aceptas?" Asiente y empiezo: "El ministro republicano Indalecio Prieto:" "Solo fue un amigo y un admirador". "James Dean": "Un amigo, yo tenía que ir con él cuando sufrió el accidente de coche y lo tuvo porque no veía bien y nunca quería ponerse las gafas". "Gary Cooper": "Me perseguía por los platós de cine, pero no tuvimos nada él y yo".

"El empresario y autor teatral Miguel Mihura": "Fue mi primer hombre, mi primer amor, nos íbamos a casar pero me dejó. Solo me han dejado dos hombres en mi vida, él fue uno de ellos". Y le pregunto " Y ahora qué Sara, ¿estás enamorada?" Me confiesa que alguien ocupa su corazón a sus 85 años "Tengo un muy buen amigo, quién sabe si volveré a casarme próximamente".

La Montiel que vi por última vez en su casa hace unos meses no era una anciana, sino una mujer sabia con los años, informada de todo, que leía todos los periódicos y veía los informativos de televisión más que los cotilleos de revista. Tenía toda su vida archivada en recortes de prensa y vídeos de televisión. Y siempre preparando una nueva gira, siempre con proyectos para nunca abandonar el escenario. Ella me lo confesó, no sabía estar en casa: "Yo no soy casera, soy volandera. Me encuentro muy bien en el escenario. En el escenario descanso". Una mujer avanzada a su tiempo, que rompió esquemas en su época: "imagínate, una española que se casa por lo civil en el 58 y luego se divorcia".

Esa tarde Saritísima me cantó por última vez al oído "He encontrado en tu amor la fe perdida, y ahora tiene mi vida una razón. Yo no sé si fue el embrujo de tus ojos quien le dijo a mis labios, róbale el corazón". Le pregunto a Sara cómo le gustaría que la recordaran y mirándome fijamente con sus ojos almendrados color miel me dice "Soy una persona que no he hecho daño a nadie en mi vida. He hecho feliz a millones de personas, aquí en Japón o en la India. Y así me gustaría que se leyera mi epitafio: Aquí yace una mujer que hizo feliz a todo el mundo".

Doy por terminada la entrevista, recojo los bártulos, el maletín de trabajo y le doy las gracias por la hora larga que hemos estado juntos en su casa. Sara me da dos besos y como despedida me suelta "Eres muy guapo en persona".- La Vanguardia-

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