segunda-feira, 16 de julho de 2012

La casa abandonada











No me acuerdo de alguna vez haber visto la puerta de la casa de la señora Isabel cerrada. Ella era empleada de la casa de mi madre. No se porque me gustaba su casa porque era pequeña y me hacía recordar la casa de Blancanieves. 
Cuando hace días llegué allí cerca fue como un choque mirar la frente de la casa y ni puerta tenía. Había soñado una noche antes que había estado allí hablando con unas personas que ni siquiera conocían a Srª Isabel ni a su familia.

Pregunté a una vecina que estaba poniendo la ropa lavada a secar en una cuerda, si ella sabía la razón de la casa ya no tener entrada y ella me dijo que hace unos años hubo allí un incendio y quedó todo quemado y para que nadie entrara habían tapado ese hueco en la pared con cemento.

Saqué unas fotos y me quedé un rato mirando a la ventana donde era la habitación de la Srª Isabel que la dividía con sus dos hijos y una hija que dormía en la cama con sus padres. Los hijos hombres dormían en otra cama. Me acuerdo que su cama quedaba muy cerca de la ventana y me gustaba porque se veía la calle. Solo entré allí una o dos veces y ya no me acuerdo el porqué.

Mientras estaba allí mirando a la casa me vino a la mente como me gustaba ir con la Srª Isabel a buscar la “sopa de los pobres”. Mi madre no quería dejarme ir pero yo siempre insistía. El olor de la sopa me acompaño toda mi vida, era sopa de judías (frijoles) con col que mi maman también la hacía. No me acuerdo si era siempre la misma sopa porque eso no me interesaba. Lo que me llevaba allá era porque en el regreso a su casa, compartía conmigo una tajada de pan oscuro que me encantaba. Mi madre solo compraba pan blanco.
(Mis Memórias de Niña)
Julio/2012




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