quinta-feira, 10 de fevereiro de 2011

BIC conmemora 60 años con edición en oro y plata







Bolígrafos  sencillos y baratos, en 60º aniversario se visten de oro y plata para festejar a lo grande. La BIC dorada tiene tinta azul, mientras la plateada escribe a negro.

Durante años BIC Cristal se volvió un bolígrafo de culto y conquistó mismo el estatuto de obra de arte, haciendo parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno en Nueva York (MoMA) y el Museo Nacional de Arte Moderno del Centros Georges Pompidou, en Paris.

En una charla que tuvimos en el café el “Hombre del Café” y yo, vino  a su idea esta noticia, cuando le pedí una BIC para escribir algo. Él me preguntó si era mismo una BIC o si podría servir una pluma. Yo me quedé mirándolo y me di cuenta que quería decir algo para escribir, pero uno ya está tan acostumbrado a decir BIC, que llama a todo que escriba de esa forma.

Entonces mi amigo me contó del aniversario de ese bolígrafo que revolucionó la escritura en todo el mundo.

La BIC Cristal surgió cuando el Baron Marcel Bich creó una empresa que fabricaba piezas para instrumentos de escritura en Clichy. Al apercibirse de que estaban a surgir en el mercado varios bolígrafos que daban grande velocidad a la escritura tuvo la noción de que podrían revolucionar las plumas.

Con ese propósito, Marcel Bich compro la patente de la pluma desenvuelta por el húngaro Laszlo Biro y inició la busca de tinta ideal y el encaje perfecto  entre la esfera y el tubito de tinta, utilizando la habilidad de los relojeros suizos.

Después de trabajar intensamente durante varios años y colocar todo el capital en riesgo, el producto saldría de la fábrica en Diciembre de 1950.

10.000 bolígrafos BIC Cristal han sido vendidos diariamente  en el primero año de producción y actualmente varios millares son vendidos todos los días.

En el inicio de los años 60, la BIC Cristal se instaló permanentemente en los hogares, en los escritorios y en las tiendas, transformándose en un producto universal.

Yo no le he dicho nada pero hoy sentí que el “Hombre del Café” estaba un poco irritado no sé lo que le habría pasado. Al final ya estaba mejor. Hay veces que hace falta comunicar, hablar y fue eso que estuvimos haciendo. Es por eso que yo voy todos los días al Café ni que sea por cinco minutos.


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