terça-feira, 1 de fevereiro de 2011

El precio de la perfección: "Cisne Negro"






Hoy me invitaron para ir al cine. Hace años que no voy a una sala de cine. Uno poder asistir a las películas en el conforto de nuestra casa y el poco tiempo que tenemos para la diversión hace con que uno se aleje de tanta cosa que antes hacía y que le hacía ilusión.
Cuando yo era adolescente iba casi todos los sábados al cine. Iba pasar los fines de semana a casa de una tía que vivía justo por detrás del “Cinema Alvalade”. Si la película que estaba pasando no nos gustaba íbamos a otros que quedaban más o menos cerca. Íbamos caminando, mirando los escaparates de las tiendas de moda. Después de ver la película, íbamos merendar casi siempre a la cafetería Mexicana, en la Praça de Londres. Aún me acuerdo que tomábamos un té y yo pedía siempre una torta que se llama “Duchesse” .


Aun no había hecho mi pedido en el Café y ya se estaba sentando a mi lado mi amiga Cándida que ya no veía hace algún tiempo.  Entonces me invitó para ir al cine el jueves por la tarde, porque su hija que vive en Alemania esta acá pasando la semana y le gustaba mucho ir ver la película “Cisne Negro” y yo acepté con alegría.
Ya había leído la crítica sobre esta película  que está nombrada para cinco categorías de los Oscares, entre otras para mejor película y mejor actriz.
La actriz principal es Natalie Portman como Nina Sayers que es una bailarina de una prestigiada compañía de Nova York que el único sueño es atingir la perfección en lo que ocupa todas sus energías: la danza.
Cándida tuvo que salir y yo me quedé un poco más en el Café esperando a que llegara el “Hombre del Café”







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