quinta-feira, 11 de agosto de 2011

Los mil y un trajes del Toro de Osborne




El Toro de Osborne, esa silueta publicitaria declarada patrimonio cultural que suele lucir su negra bravura en lo alto de los cerros y colinas. Pero últimamente no han sido pocos los que han querido darle un toque de color al hierático animal.

 Hay quien ha pintado sobre su lomo  “Te quiero, Dori”, otros lo han cubierto con los colores de la bandera gay; otros lo han pintado florido para celebrar la primavera; y hasta lo han utilizado como elemento de denuncia, dibujando sobre él un Guernica anti-taurino o plantándole una mascarilla para denunciar la contaminación. (Atlas)


Al leer esta noticia me acordé cuando viajé en coche por primera vez  a Madrid  de la aparición  a lo lejos de este famoso toro en las colinas. Me quedé sorprendida porque parecía un toro de verdad.  Y a medida que me iba aproximando me daba cuenta del tamaño del “animal”. Impresionante!

Me gustan mucho los toros, como animales nobles que lo son. Los miuras son especiales. Me gusta ver los encierros de San Fermín, en la televisión claro, y los miuras siguen corriendo camino de la plaza y casi que no miran al ambiente que les rodea.

También me gusta ver los toros en su hábitat, en el campo, parecen unos animales tranquilitos rodeados por garzas y por otros bueyes. Se ven mucho en nuestra provincia de Ribatejo. De un lado se ven los toros y del otro lado los bellísimos caballos.

Estaba tan “embreñada” en mis pensamientos que el “Hombre del Café” me estaba saludando y  ni me daba cuenta. Me preguntó lo que yo estaba leyendo tan absorta y le conté todos mis recuerdos.  



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