segunda-feira, 1 de agosto de 2011




Siempre fue así en lo que respecta las vacaciones. Cuando uno regresa  se siente tan cansado que tiene que darse a si mismo unas horas de descanso.

Yo aproveché para terminar de leer mi libro, leer los correos, arreglar un poco la casa y como no lo había hecho antes de salir lo hice esta tarde, limpiar la nevera para volver a llenarla, bueno,  más o menos. Mejor no exagerar en las compras porque  la cuenta del banco está casi a rojo.

Resolví no salir hoy. Mañana pasaré por el Café para ver a mis amigas, al “Hombre del Café” e iré al mercado comprar muchas, muchas verduras, frutas y pescado.

Estaba leyendo una revista francesa de cocina y saqué algunas recetas de tortas hechas en el micro-ondas. Tenía intención de hacer una torta de chocolate pero cuando me desperté después de  una pequeña siesta, la intención pasó a negación y la dejé para mañana.

Miraba por la ventana y llovía. Ya decía mi padre, 1º de Agosto, 1º de invierno.


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